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La próxima semana nos visita el cantante y escritor portugués Sérgio Godinho.

El miércoles, día 22, a las 20:00, tendrá lugar la habitual lectura-conferencia abierta a todo el público en la Sala Verdugo, y el jueves, día 23, alrededor de las 12:30, visitará el IES Valle del Jerte, donde tendrá lugar un encuentro con estudiantes de bachillerato de toda la ciudad.

Os esperamos en una u otra convocatoria.

É terça-feira

É terça-feira / e a feira da ladra / abre hoje às cinco / da madrugada

E a rapariga / desce a escada quatro a quatro / vai vender mágoas / ao desbarato / vai vender / juras falsas / amargura / ilusões / trapos e cacos e contradições

É terça-feira / e das cinzas talvez / amanhã que é quarta-feira / haja fogo outra vez / o coração é incapaz de dizer / “tanto faz” / parte p´ra guerra / com os olhos na paz

É terça-feira / e a feira da ladra / quase transborda / de abarrotada

E a rapariga / vende tudo o que trazia / troca a tristeza / pela alegria

E todos querem / regateiam / amarguras / ilusões / trapos e cacos e contradições

É terça-feira / e das cinzas talvez / amanhã que é quarta-feira / haja fogo outra vez / o coração é incapaz de dizer / “tanto faz” / parte p´ra guerra / com os olhos na paz

É terça-feira / e a feira da ladra / fica enfim quieta / e abandonada / e a rapariga / deixou no chão um lamento / que se ergue e gira / e roda com o vento / e rodopia / e navega / e joga à cabra-cega / é de nós todos / e a ninguém se entrega

É terça-feira / e das cinzas talvez / amanhã que é quarta-feira / haja fogo outra vez / o coração é incapaz de dizer / “tanto faz” / parte p´ra guerra / com os olhos na paz

 

ES MARTES

Es martes / y la Feira da Ladra (1) / abre hoy a las cinco / de la mañana

Y la muchacha / baja los escalones de cuatro en cuatro / va a vender tristezas / por una ganga / va a vender / juramentos falsos / amargura / ilusiones / trapos y trastos y contradicciones

Es martes / y de las cenizas, tal vez, / mañana que es miércoles / brote fuego otra vez / el corazón no es capaz de decir / “da igual” / se marcha a la guerra / con los ojos en la paz

Es martes / y la Feira da Ladra / ya casi rebosa / de abarrotada

Y la muchacha / vende todo lo que traía / cambia la tristeza / por alegría

Y todos quieren / regatean / amarguras / ilusiones / trapos y trastos y contradicciones

Es martes / y de las cenizas, tal vez, / mañana que es miércoles / brote fuego otra vez / el corazón no es capaz de decir / “da igual” / se marcha a la guerra / con los ojos en la paz

Es martes / y la Feira da Ladra / se queda al fin quieta / y abandonada / y la muchacha / deja en el suelo un lamento / que se levanta y gira / y rueda con el viento / y da vueltas / y navega / y juega a la gallina ciega / es de todos nosotros / y a ninguno se entrega

Es martes / y de las cenizas, tal vez, / mañana que es miércoles / brote fuego otra vez / el corazón no es capaz de decir / “da igual” / se marcha a la guerra / con los ojos en la paz

(1) La Feira da Ladra es un típico rastro lisboeta .

El sintecho, vida doble

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Bajo siempre la calle a esa hora con dos o tres bolsas en la mano, supermercado abajo, víveres mínimos. Me lavo el pelo cada tres días, pero parece mal lavado, ya ni liso ni blanco. El cigarrillo a un lado de la boca permanece encendido o apagado, forma parte de la boca, así entro y salgo de los sitios. Visto un traje completo gris oscuro muy arrugado y no siempre sé qué llevo debajo, no tengo por qué saberlo. Me gusta vestirme en la oscuridad, casi en la oscuridad de la mañana. Sé que normalmente es una camisa negra en verano y otra en invierno – no tengo frío. Y no me afeito la barba parda y gris, me la arreglo de vez en cuando, me río pocas veces en voz alta, por la esquina de la boca cerrada. Camino a un paso corto y rápido, un pie después de otro, los dos también oscuros por los zapatos. No suelo mirar a nadie, miro de frente hacia el aire, pienso en las tareas del día y tengo tiempo.

Soy dibujante profesional, y bueno en lo que hago, nunca me han afeado esa pinta tan fea, si se me permite el juego de palabras. Sé que ya ha habido quien me mire de lado, no hay cosa que menos me importe. Estoy pensando en otras cosas.

El tiempo que un semáforo está en rojo no me hace dejar las bolsas en el suelo. Uno espera.

Y se mira hacia abajo y a los lados. Unos zapatos de color castaño claro de medio tacón, con un tirante alto, piel blanca, piernas firmes hasta arriba de las rodillas, falda de flores, y encima encima de todo una rápida “sonrisa insolente y cómplice”, lo mismo, en todo caso. Cabello pelirrojo, más sano que el mío, y se pone verde y ella arranca por su propio pie. La piel blanca y quizá pecosa de los pelirrojos, no llegué a verlo. Fui hasta el café de todos los días de la semana, no cerraba ni los domingos. El domingo es la semana siguiente deshaciéndose de la antigua, raspa que te raspa.

Dos tres días después estoy en el café de todos los días, las bolsas en el suelo y en la barra un montoncito de rascas, a ver si dan suerte. No a ver si hay suerte, a ver si la dan. Un aguardiente encima. Se rasca la afable tarjetita, y después, una moneda al aire. Ha caído del lado bueno algunas veces, pero, vaya racha, todavía me deben dinero los señores de la santa casa de empeños. Quejas cero, forma parte, y forma parte del juego. Solo el que quiere.

Creo que ella entró, me volví hacia la puerta y la vi mirando, hum, hacia mí. Avanzó y se colocó cerca, pidió “un descafeinado con sacarina”. Un detalle en su contra, todo sea dicho, no pegaba con la sonrisa rápida, de nuevo:

-Yo ya lo he visto.

Se detuvo.

-Creo que ya sé dónde.

Cerré los ojos. Me quedé concentrado en las tarjetas. La primera persona que lo sabía. Mi intención era mirarla, pero ya se estaba dando media vuelta y yo seguí raspando. Ahora que lo pienso, tenía los antebrazos llenos de pecas, sí. Lo vi cuando dejó lo que debía en la barra.

Hum. En realidad, todo lo que he descrito acerca de mí me vino entonces, en la mirada de ella. Eso es algo un poco nuevo. Yo no habría tenido esa facilidad para pensar en mi paso y en mi aspecto exterior, el tiempo es tiempo precioso, que se encuentren las piedras, las perlas, las herraduras o lo que sea. Corazonadas. Y rascas premiados, ¡arriba las manos, se acabó el juego!

Salí del café ese día ni más rico ni más pobre, forma parte del juego y aun así se queda uno satisfecho.

Me había quedado capaz de volver a casa satisfecho, también con la súbita subida del tirante alto sobre el pie repitiéndose (¡una pelirroja!) en los “diarios imaginarios del día” que unas veces escribo y otras garabateo.

Pero incluso esos estaban todos “¡Aquí!”, como decía, con el dedo en la frente, mi antigua y muerta mujer cuando hablaba de lo que se acordaba y de lo que olvidaba. “¡Aquí, en mi cabeza!”.

 

[Principio del relato “El sintecho, vida doble”, de Sérgio Godinho, del libro Vidadupla]

Almoços grátis

Há almoços grátis, sim está difícil

mas ninguém vai perguntar à entrada

o senhor foi convidado?

somos todos gente e gente honesta

sabemos escolher os talheres (não para os roubar, já não há faqueiros de

prata

nos almoços grátis)

sabemos alimentar conversa

sem nunca perguntar porque raio é que o almoço é grátis

é incompreensível.

 

Algures debaixo de um prato

esconde-se a nota de culpa

precisa de factura?

há alguém que não a encontra

geralmente é o anfitrião.

 

Mas nós emprestamos-lhe

o juro é por conta dele

cobrimos o prejuízo

para não irmos todos presos.

 

A nota de culpa por debaixo do prato

inclui gorjeta

no mínimo, equitativa.

 

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Hay almuerzos gratis, sí está difícil

pero nadie va a preguntar a la entrada

¿el caballero ha sido invitado?

somos todos gente y gente honesta

sabemos elegir los cubiertos (no para robarlos, ya no hay cuberterías de

plata

en los almuerzos gratis)

sabemos alimentar conversación

sin que nunca preguntemos por qué narices el almuerzo es gratis

es incomprensible.

 

En algún sitio, por debajo de un plato

se esconde la nota de culpa

¿necesita factura?

hay alguien que no la encuentra

generalmente es el anfitrión.

 

Pero nosotros le dejamos

el interés es por su cuenta

cubrimos el daño

para que no acabemos en la cárcel.

 

La nota de culpa por debajo del plato

incluye propina

como mínimo, equitativa.

Sérgio GODINHO

(Traducción de Pedro L. Cuadrado y Luís Leal.)

 

 

 

Este libro no me suena

9789723716559Desde que tengo uso de razón me recuerdo tratando de comprender todo lo que veo escrito. Me recuerdo de pequeño leyendo las etiquetas de la ropa, tratando de descifrar la información energética de los cereales, comparando en distintos idiomas en que aparecían los ingredientes en las cajas de galletas, y a veces tengo la sensación de que mi interés por otras lenguas es, sobre todo, interés más por lo que escriben que por lo que hablan las gentes de otros lugares. Por esa razón, por mi pasión por lo escrito y lo impreso, siempre me ha resultado frustrante no poder leer una partitura, no comprender el género de revelación que su lectura produce en el cerebro, ser incapaz de imaginar si, ciertamente, las partituras suenan, si el que las lee es capaz de escuchar en su mente, sin voz ni instrumentos que la ejecuten, los acordes de una melodía. Por todo ello, a la vez, las admiro y venero como textos sagrados. Por todo ello, también, me siento impotente, y limitado, al enfrentarme a un libro tan completo y tan complejo como las 60 Canções del escritor portugués Sérgio Godinho publicadas por la prestigiosa editorial lusa Assírio & Alvim.

Lo digo porque el libro no se limita a reproducir la letra de las canciones como si fueran poemas, sino que reproduce también, para cada uno de ellos, la partitura, intercalando, ademas, entre ellas fotografías del cantante portugués en numerosos y muy diferentes conciertos y etapas de su vida, ofreciéndonos así una visión completa, poliédrica, de la actividad creativa del escritor de canciones –como a Godinho le gusta llamarse–: la composición musical, la escritura poética, la performance –en la medida en que mezcla música e interpretación, en sentido casi teatral, en un momento único, irrepetible– que supone cada puesta en escena de un tema, un orden este que el libro respeta para cada uno de ellos y que se corresponde con el orden creativo que Godinho reconoce como propio: primero la música, luego la letra, por fin la canción y su interpretación para el público.

Al hojear el libro uno echa de menos al principio que las canciones estuviesen ordenadas de forma cronológica, para saber qué vino antes y qué después, para ver qué temas, qué preocupaciones, qué ritmos ha ido abordando el músico –y escritor– a lo largo de su carrera, pero enseguida se da cuenta de la dificultad de establecer un antes y un después en toda esa larga producción, en la medida en que muchas de las canciones que aparecen en el libro –que recoge una selección, al fin y al cabo, de la vasta producción musical de Godinho, que incluye también canciones escritas para otros, así como música para películas, teatro o series de televisión– se han convertido al final en temas eternos, que han formado parte de numerosos discos, que no han dejado de sonar en sus conciertos y que siguen estando vivos y de actualidad cada vez que los canta, algo que sucede, por ejemplo, con “Lisboa que amanhece”, aparecida hasta en cuatro álbumes distintos, pero también con “Liberdade”, publicada por primera vez en 1974 en À queima-roupa y recogida casi veinticinco años después, en 1998, en Rivolitz, pues quién podría, por desgracia, poner en duda si la oye que sigue siendo cierto, y estando vigente, que Só há liberdade a sério quando houver / A paz, O pão / Habitação / Saúde, educação (Solo habrá liberdad de verdad cuando haya / paz, pan / habitación / salud, educación).

A estas alturas comprendo que más de uno se preguntará quién demonios es Sérgio Godinho, y tendrá razón, pues apenas nada hemos dicho hasta ahora sobre este señor, compositor, intérprete, actor, dramaturgo y escritor, con más de cuarenta años de carrera a sus espaldas y veintiún álbumes originales, uno de los artistas más importantes del panorama musical portugués. El problema es que esta reseña se está ya alargando demasiado y no conviene marearles con muchas más palabras, así que les propongo, para terminar, tres maneras más o menos inmediatas de conocerlo: leer este libro y escucharlo –si es que uno tiene los conocimientos y la mágica habilidad de hacerlo sonar sin sonido–, buscar el vídeo de algunas de sus canciones por internet o acompañarnos el miércoles, 22 de febrero, a las 20:00 horas, en la Sala Verdugo, aprovechando la participación de Sérgio Godinho en el Aula de Literatura “José Antonio Gabriel y Galán”. Yo, si les digo la verdad, me quedaría con las tres.

Juan Ramón Santos en PlanVE

El precatastrofista

gaia53_05¿Sabes por qué no pongo alarma en casa?” Oh, porque no soy fatalista.” Silencio pesado. “Ni alarmista”. Risas.

Si él quería que yo pensase en eso, mala suerte, hacía mucho que estaba ya todo pensado.

Contarle eso a un doctor precatastrofista. No debías haber ido en moto.

 

 

Casi. Casi puedo decir que lo soy.

El catastrofista es ese señor extravagante y enrevesado que anticipa, por método o costumbre o desvarío, las catástrofes inminentes. Apenas lo sabe, pero yo sé que muchas veces tiene razón. Mi cerebro no anda dándole vueltas a los tornadas, encara la tempestad de frente, las inundaciones, los siempre y después nunca previsibles incendios calamidades. Tenemos que estar preparados, la memoria y la energía del improviso también nos deberían servir para eso. Sí no, no le cuento esto a todos en el café, ni en el trabajo o en la taquilla del tren. Me lo guardo. Me digo entre las sábanas “soy un precatastrofista”, y me pongo de lado. No digo que sea el lado del que mejor duermo, pero los sueños son más controlables y ordenados que los árboles cayéndose sobre los postes de la luz, el fuego asfixiando desde lejos las casas, diques reventados, despeñaderos en las autopistas, desavenencias, chispas, promesas rotas.

Me despierto solo, casi siempre, ¿y cuál es mi rutina? Lavarme para quitarme el sudor, volver a la percepción de la catástrofe, una especie de retención en la fuente del miedo. Decir en alto frases relativizadoras, “conocer de antemano lo peor no sirve de nada si lo peor es el astro que arrasa el interior de la tierra”.

Y también “la palabra desastre viene de mal astro”, o sea, el cataclismo lícito por designio de los cielos.

Después salir a la calle y ver lo que pasa.

 

 

Sí, tengo miedo. Pero como aprecio a mis amigos, me encontré elaborando explicaciones de la “teoría general y particular de las catástrofes inevitables” para varios interlocutores divertidos complacientes (pobres víctimas futuras), y hasta para algunas amantes de una noche con las que mi único asunto poslaboral (en el sentido gratuito de la palabra) era asustarlas con una pizca y media de catastrofismo; lo suficiente para desenredar, por el temblor de la nariz, el tesón renovado o el desinterés de quien me había acompañado del brazo hacia una noche de amor experimental, y me marchaba libre de emociones al patio desocupado. Cansancio, ni siquiera mal astro. Antes los amigos, íntimos o no.

 

[Comienzo de “El precatastrofista”, de Sérgio Godinho, en Vidadupla.]

O Elixir da Eterna Juventude

Estou velho!

Dói-me o joelho

Dói-me parte do antebraço

Dói-me a parte interna

De uma perna

E parte amiga

Da barriga

Que fadiga

O que é que eu faço?

Escolho o baço ou o almoço?

Vira o osso

Dói o pescoço

É do excesso

Do ex-sexo

Alvoroço

Reboliço

Perco o viço

Já soluço

Já sobroço

Esmiúço

Os meus sintomas

E já agora, do meu médico

Os diplomas

Esmiúço

A consciência

E já agora, apresento a penitência

 

Ah que estou arrependido

De ter feito e de ter tido

Ai coração, ora seja

Como a que ouvi na igreja

 

Mea culpa, mea culpa

Minha máxima desculpa

É ter vindo p´ro presente

Conservado em aguardente

 

Quero ser p’ra sempre jovem

As minhas células movem

Uma campanha eficaz

Água benta e água-raz

O elixir da eterna juventude

Esse que quer que tudo mude

P’ra que tudo fique igual

Estava marado

Falsificado

É desleal!

 

Vou implorar aos apóstolos

Mas é pior, que desgosto-os

Com tanto pecado junto

Não lhes pega nem o unto

 

Vou recorrer aos meus santos

Esses, ao menos, são tantos

Que há-de haver um que me acuda

Senão ainda tenho o buda

 

Maomé vai à montanha

O Papa, ninguém o apanha

Na Rússia, o rato rói a rolha

Venha o diabo e escolha

 

O elixir da eterna juventude

Esse que quer que tudo mude

P’ra que tudo fique igual

Estava marado

Falsificado

É desleal!

 

Misticismo agora à parte

Envelhecer é uma arte

“arte-nova”, “arte-final”

Numa luta desigual

 

Só me vou pôr de joelhos

Ante o mais velho dos velhos

E perguntar-lhes o segredo

De p’ra ele inda ser cedo

 

Quando o espelho me mira

Já nem o chapéu me tira

Deito-lhe a língua de fora

Pisco o olho e vou-me embora

 

O elixir da eterna juventude

Esse que quer que tudo mude

P’ra que tudo fique igual

Estava marado

Falsificado

É desleal!

 

EL ELIXIR DE LA ETERNA JUVENTUD.-

¡Estoy viejo! / Me duele la rodilla / me duele parte del antebrazo / me duele la parte interna / de una pierna / y la parte amiga / de la barriga / qué fatiga, / ¿qué puedo hacer?, / ¿escojo el bazo o el almuerzo? / Mueves el hueso, / te duele el cuello / es de los excesos, / del ex-sexo, / me alborozo / me meneo / pierdo fuerza / ya sollozo / ya tengo miedo / desmenuzo / mis síntomas / y ahora, del médico, / los diplomas, / desmenuzo / la conciencia / y ahora, presento mi penitencia.

¡Ay!, estoy arrepentido / de haber hecho y haber sido. / ¡Ay!, corazón, que ahora sea / como lo escuché en la iglesia.

Mea culpa, mea culpa / mi mayor disculpa / es haber llegado al presente / conservado en aguardiente

Quiero ser por siempre joven, / mis células mueven / una campaña eficaz, / agua bendita y aguarrás.

El elixir de la eterna juventud, / ese que quiere que todo cambie / para que todo siga igual, / estaba en mal estado, / falsificado, / ¡es desleal!

Voy a implorar a los apóstoles, / pero es peor, que los disgusto / con tanto pecado junto / no se les pega ni el unto.

Voy a recorrer a mis santos, / esos, al menos, son tantos…/ Siempre encontraré ayuda / y si no, pues tengo a buda.

Mahoma va a la montaña / y al Papa nadie lo engancha, / en Rusia el ratón roe la corcha, / que venga el diablo y escoja.

El elixir de la eterna juventud, / ese que quiere que todo cambie / para que todo siga igual, / estaba en mal estado, / falsificado, / ¡es desleal!

Dejando el misticismo aparte / envejecer es todo un arte / «arte-nueva», «arte final», / en una lucha desigual.

Sólo me voy a arrodillar / ante el más viejo de los viejos / para preguntarle el secreto / de que para él aún sea pronto.

Cuando el espejo me mira / ya no me quita ni el sombrero, / le saco la lengua, / le guiño un ojo y me voy.

El elixir de la eterna juventud, / ese que quiere que todo cambie / para que todo siga igual, / estaba en mal estado, / falsificado, / ¡es desleal!

Sérgio GODINHO

Noche de estrellas y planetas

Noite de estrelas e planetas

não estava previsto.

O certo é que tinha estafado os olhos

numa tarde ensanguentada

e agora quero ver como é por dentro:

 

Constelações alinhadas ao sol poente

por ordem do caos sem nome

prontas a aprumar-se ao mínimo clarim

por ordem da sua entrada

nos desenhos do universo

(ao sol poente

desce o sangue a outra morte, está previsto

e desenhado).

 

Nunca tinha visto a lua tão perto de vénus

por cima júpiter já foge, a hora é fugaz—

ao sentimento fugaz desce a noite antiga

segue o rumo.

 

Avisei, durante o dia, para a noite e o seu tamanho

e já portanto

não há surpresa que escureça

a incandescência

(vês por dentro? são estrelas ou planetas?)

 

Luz própria é mensageira

luz reflexa quem a sorve.

 

Ou está tudo

os recados

por abrir?

 

via-lactea

 

Noche de estrellas y planetas

no estaba prevista.

Lo cierto es que había cansado los ojos

en una tarde ensangrentada

y ahora quiero ver cómo es por dentro:

 

Constelaciones alineadas al sol poniente

por orden del caos sin nombre

listas a arreglarse al mínimo clarín

por orden de su entrada

en los dibujos del universo

(al sol poniente

baja la sangre a otra muerte, está previsto

y dibujado).

 

Nunca había visto la luna tan cerca de venus

por encima júpiter ya huye, la hora es fugaz—

con el sentimiento fugaz desciende la noche antigua

sigue el rumbo.

 

Avisé, durante el día, para la noche y su tamaño

y ya por tanto

no hay sorpresa que oscurezca

la incandescencia

(¿ves por dentro? ¿son estrellas o planetas?)

 

Luz propia es mensajera

luz refleja quien la sorbe.

 

¿O está todo

los recados

por abrir?

 

Sérgio GODINHO

(Traducción de Pedro L. Cuadrado y Luís Leal)

Ósmosis

1540-1Ala de mariposa.

Vayamos por partes. Yo nunca me he creído inferior a nadie. Pero eso solo porque reconozco en todos virtudes iguales a las mías. Ese es el enigma de la autoestima, no tener un nivel al que agarrarse.

Han pasado dos décadas y estoy en el mismo sitio. Ningún espejo resiste tanto cambio de casa, de vida, de país próximo, de inercia. Un espejo es reflejar y luego reflexionar sobre eso. Si la fecha es incierta el espejo se impacienta.

Claro que había visto a Zelig. Sentí que comprendía todo, que todo, en la cabeza de aquel hombre, se volvía siempre de lo más normal y que, por tanto, era especial entre la gente común.

También yo era ósmosis de la más fina.

Incluso porque lograba ventajas duraderas. Si fui buen alumno fue apenas porque absorbí, igualé y luego mejoré al mejor de dos o tres compañeros (dos en primaria y tres en secundaria, compruébese).

Pronto caería, y digo bien caer, en la adolescencia, ese pantano en el que avanzamos siempre hundidos hasta las rodillas, siempre socorridos por nuevas preguntas filosóficas.

“¿Es el suelo el que se mueve o somos nosotros los que hacemos que se mueva?”, además inherentes a los impulsos unidos del cuerpo y el amor.

Eso también lo vivía de forma imitada, como si ya entendiese todo antes e igualar lo imitado fuese mi manera de decir “ya basta”.

La primera vez que me corrí, todo un orgasmo, no era nada nuevo, me traía calores revividos y gastados, no sabía si acostarme o quedarme levantado.

“Levántate”, tenía un año, “acuéstate y duérmete”, tenía dos años. Me habían propuesto levantarme y ahora era yo el que no quería acostarme. Pasó demasiado tiempo, sumergirse en la oscuridad, hay noches para todo.

Déjà-vu de un déjà-vu: ya lo sabía todo antes de saberlo, salto atrás en el tiempo y en el agua, ala de mariposa, otra vez al borde del precipicio frente al mar, otra vez el verano pasado.

Lo sabía desde muy pequeño. Pero incluso ese, era el pensamiento original, ¿o venía de dónde? ¿Y en qué momento había pasado a copiar lo que había descubierto yo mismo? ¿Y sólo después copiar lo que pensaban los otros?

Salto atrás en el tiempo. No hay heterónimo que se entregue a un simple copista.

 

[Fragmento de Ósmosis, incluido en el libro de relatos Vidadupla, de Sérgio Godinho.]