RICARDO SENABRE
EL CULTURAL – 17-23 AL JUNIO DE 2004

Siguiendo una tendencia reciente a mezclar historia y ficción –que ha producido éxitos editoriales como Soldados de Salamina–, el joven escritor sevillano Isaac Rosa plantea su novela El vano ayer como el desarrollo de unas vidas y unos hechos situados en la posguerra española y avalados por documentos y estudios que se recogen al final, como el apéndice bibliográfico de cualquier monografía histórica.
      Esta vuelta a los orígenes del género, cuando los primeros narradores de novelas proclamaban que sus historias se ajustaban a la verdad, ofrece, sin embargo, aspectos poco habituales en la narrativa reciente. En primer lugar, no existe un relato lineal, como cabía esperar del propósito de reconstruir la vida de un profesor universitario supuestamente represaliado al mismo tiempo que Aranguren, Tierno Galván, Montero Díaz y García Calvo. Hay, por el contrario, un proceso continuo de desconstrucción. El autor entra en el relato, apela al lector –o es interpelado por éste–, muestra los caminos posibles que podría seguir, da entrada a voces diversas y a versiones radicalmente distintas de los hechos –incluso utilizando en algún caso el artificio de las dos columnas paralelas y de contenido contradictorio, como ya ensayó Pérez de Ayala–, somete la materia narrativa a toda clase de vaivenes y parodias librescas y la sirve cuidadosamente desvertebrada (en rigor, la historia de El vano ayer no tiene principio ni fin), si bien establece nexos internos y correspondencias que ayudan a paliar los efectos de las epanalepsis y los enfoques cambiantes (véanse, entre otras, págs. 61 y 299, o bien 152 y 302-303). Es como si asistiéramos a un experimento análogo al de Gide en Les faux monnayeurs, actualizado y enriquecido por consideraciones implícitas acerca del carácter problemático de la verdad y de sus relaciones con la ficción, y donde el autor se ha valido, además, de mecanismos narrativos muy estudiados por la teoría literaria, como la perspectiva y el punto de vista que introducen un factor de incertidumbre en los hechos expuestos.(…)
Puedes leer la reseña completa en El Cultural.

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