– ¿Quiénes son los grandes inspiradores de tu prosa policíaca? ¿Grandes autores tipo Dashiell Hammet? ¿La vida real?…
– L.S. Más bien Chandler que Hammett.Y la vida, claro. Citaré por milésima vez una frase de Kafka: «De los libros sale muy poca vida, pero de la vida sale un número infinito de libros».

(De blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200412.htm )

– Hace ya un año te hice una entrevista en la que me dijiste que estabas escribiendo una novela histórica, ahora deduzco que se trataba de ésta [Carta Blanca]. Nos gustaría saber en que te inspiraste para desarrollar el tema, o, mejor dicho, ¿por qué lo elegiste? ya que aunque tú no habías nacido en aquella época, los acontecimientos son relativamente cercanos.
– L.S. Aquella época me parece apasionante. Y aunque parezca extraño, creo que la literatura no había agotado el filón de historias que ofrece. En particular, no había explorado suficiente la conexión entre dos contiendas, la Guerra Civil y la Guerra de Marruecos, de donde surgieron los jefes militares que se sublevaron y desencadenaron aquélla, pero también muchos desengañados que alimentarían después las filas republicanas. Yo quería contar la historia de uno de estos hombres, y en lugar de utilizar a alguna de las muchas figuras históricas que sufrieron esa evolución (el capitán Fermín Galán, el general Hidalgo de Cisneros, el general Rojo, el general Pozas, etc.), preferí crear un personaje de ficción y darle a su historia entidad propia.

(De www.ccgediciones.com/Entrevistas/lorenzosilva_2.htm)

– ¿Cómo se documenta para sus novelas policíacas? En la guardia civil? Policía Nacional?
– L.S. Pues me documento en todas partes. Periódicos, libros, internet, mi experiencia como abogado, mis amigos policías, y claro, muy especialmente, mis amigos guardias, que tengo varios y buenos, por suerte.

– (…) soy de los que creen que la novela española actual adolece de un serio problema: es demasiado endogámica ya que, al final, siempre se recurre a leer a los de siempre por que los nuevos escritores sufren de excesivas carencias a la hora de desarrollar tramas de cierta calidad. ¿Podría citar algún novelista español de nueva hornada que en su opinión merezca la pena? (…)
– L.S. Acabo de citar a Sánchez Piñol. Pero hay más: Antonio Orejudo, Carlos Castán, Isaac Rosa… Si te refieres a la nueva hornada como los muy nuevos, es verdad que hay poco hueco para los veinteañeros, creo que eso es un error de la industria editorial, no pensar más en el relevo.

– No se si estará de acuerdo pero a mi lo que me interesa de la novela negra no es la intriga policíaca en sí sino el reflejo de una realidad social turbia, oscura, corrupta. Me gustan sus novelas de Vila aunque a veces más que negras se me quedan un poco grises (es broma). Bueno la pregunta en si ateniéndonos a esta definición de novela negra que escritores españoles vivos son los que mejor cultivan el género, usted al margen. ¿Ferran Torrent seria uno de ellos?
– L.S. Estamos de acuerdo. Aunque creo que no hay que buscar la truculencia por la truculencia, porque muchos de los crímenes los cometen hombres grises por razones grises. Sé que queda más impactante un serial killer al que persigue un poli cocainómano y adicto al bestialismo, pero prefiero la normalidad (la misteriosa y sobrecogedora normalidad). Me parece muy bueno, aparte de Ferrán Torrent (un gran buceador en sociedades corruptas), Andreu Martín, cuyo libro Bellísimas Personas por ejemplo me parece un ejemplo admirable de novela negra.

(De www.elmundo.es)

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