P.- Los gatos príncipes, un “neoeticismo”.
R.-
Por supuesto. Creo cada vez más en la necesidad de una pluralidad moral. Me parece absurdo que sólo exista la moral cristiana.

P.- Se le ve peleón. Los gatos príncipes se abre con Celaya: “La poesía es un arma cargada de futuro”.
R.-
Fue un verso emblemático, que yo relaciono con la necesidad de cambiar la vida. Es una forma distinta de poesía social.

P.- ¿Volvemos a los sesenta? ¿A lo que nos quedó por decir en los sesenta?
R.-
Quedó, sobre todo, la necesidad de desarrollar lo que se llamó contracultura.

P.- En el 68, mucha playa bajo los adoquines; pero la poesía homosexual, bajo las siete llaves.
R.-
Entonces empezó a salir de bajo los adoquines. La moral dominante era demasiado cruel.

P.- “Sólo he querido la ley contra la Ley”, es uno de los versos de Los gatos príncipes. ¡Muy beligerante!
R.-
Sólo significa cambiar las leyes antiguas por leyes en las que quepamos todos. Más humanas.

P.- “Sólo he querido rehacer el mundo. / Sólo la radical desobediencia”, otro verso de este Villena combativo.
R.-
De nuevo no es sino el afán de pluralidad y tolerancia moral, en verdad abiertas…

P.- “Es un tiempo vil. Un tiempo muy mediocre. / La tibieza estúpida se ha convertido en Ley…” ¡Leña al mono!
R.-
España ha sido un país muy antiguo, para mal. Y debo insistir la revolución moral está pendiente en buena parte, de ahí el susto de la Iglesia conservadora.

(“Madrid es menos feliz que en los 80” , Entrevista de Ignacio Amestoy en la sección El Mentidero del Diario El Mundo.
Puede leerse la entrevista completa en la web de Luis Antonio de Villena.)

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