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Alguna vez lo ascendiste todo en exceso.
(Y es bueno que muchas cosas sigan siempre elevadas…)
Ahora no debieras, con similar error, bajarlo en demasía.
La desdicha no es pobreza
y una clase pulcra nunca rozó el lumpen.
No te vistas con adornos contrarios.
Hubo un barrio y existieron los años de 1950.
Pero a ti te traían regalos los Magos de Oriente.
Viviste – allá – un paraíso pequeño…
Luego aprendiste, después, a caminar los palacios.
No, no fuiste un rey. Tampoco un mendigo.
Pero el daño es otra cosa, sí. El daño es un río
más sucio y más hondo, pestilente…
Sólo la sociedad está enferma.
(De Las herejías privadas, Luis Antonio de Villena)

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