yo conocía la distancia entre las paredes, caminé muchas
veces por el pasillo. la sala: el sofá grande, la ventana cerrada
a la calle, el cuadro bonito y antiguo: la sala: estas palabras y
este verso podían ser el pasillo si las palabras fuesen
la pintura de las paredes: la cocina: mi madre contándome
historias, la mesa, el agua que lavaba los cubiertos, la lumbre del
fogón. era en la cocina donde estábamos felices.

quiero que la casa quede aquí dibujada:

cuarto,         escalera,         despensa,         sala,

cuarto de baño,              pasillo              pasillo,

cocina         cocina,               despacho.

después, subía las escaleras:

despensa,                   cuarto,               cuarto,

despensa,              pasillo,        cuarto de baño,

despensa,             escaleras,                   cuarto.

después, bajaba las escaleras.

yo, en la cocina, llamaba a mi madre. mi voz: mamá.
mi madre me respondía: estoy aquí. y estaba en uno de los
cuartos de arriba. yo subía las escaleras para encontrarla.
por la mañana, yo me despertaba y bajaba las escaleras.
sin que yo lo supiese, los años pasaban en casa. sin que yo
lo supiese, mi madre y mi padre envejecían. la casa era
toda de claridad y yo no sabía que iba a envejecer en cuanto
saliese de la casa.

había ventanas y había puertas. yo me subía encima de sillas
para abrir las ventanas. por la ventana de mi cuarto, veía el mundo.
hoy sé que podría haber vivido sin más mundo que ése.
hoy sé que transformé el mundo entero en esa casa. llamo a mi
madre. está en uno de los cuartos de arriba. está muy lejos. llamo a mi
padre. está muy lejos.

José Luís PEIXOTO
A Casa, a Escuridão, Temas & Debates, Lisboa, 2002
(Trad. Juan Ramón Santos)

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