amigo, no tengo preguntas que hacerte. ¿cuántas
personas entienden lo que no entiendo? ¿quién
descubrió el secreto más inútil?
amigo, no tengo preguntas que hacerte. me basta
mirar. han pasado años, podrían haber pasado más
años aún. podrían pasar siglos.
entiendo tu rostro. eso me basta cuando te veo.
para mí, serás siempre el príncipe, el niño que
me enseñó los árboles.
el tiempo no ha pasado, amigo, ahora, que llegas,
miro hacia ti. tu rostro es igual. ahora, que llegas,
sé que nunca partiste.

José Luís PEIXOTO
A Casa, a Escuridão

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