(Manila, 1943)
Pintor, cineasta, músico, escultor y, por encima de todo, poeta. En 1968 publica dos relatos cortos, «Los fugitivos» y «P.A.P.», en una revista de ciencia-ficción (Nueva Dimensión) y se convierte en colaborador habitual. En 1970 publica un poema en la revista Poesía 70. Por causa de este texto, que tenía superpuesto el dibujo de una silueta femenina con pubis incluido, se multa y cierra esta revista. En ese año empieza a escribir los primeros poemas de lo que será su primer libro La matemática del espejo (1975), donde la duda fecunda su irrefrenable ansia de libertad, la sátira se canaliza por ingeniosos recursos sintácticos, temáticos y de dicción y la crítica se ejerce a través de la irónica elegía.
         Con su segundo libro, La liturgia del desorden (1978), Aute se reafirma en el tono conversacional y la desnudez léxica; sus versos destilan una honda ternura acechada por la muerte. Empieza a colaborar en una revista literaria que ha cofundado con otros amigos (Lourdes Ortiz, Martínez Carrión, Fernando Savater…). En 1986, escribe Templo de carne, exaltación suprema de la mística amorosa de exquisito gusto por el simbolismo y la metáfora. Entre 1991 y 1994, Luis Eduardo Aute escribe lo que él llama «poemigas», breves poemas donde subyace lo elegíaco y lo metafísico a través de exquisitos juegos léxicos y semánticos. Como gran malabarista del lenguaje, consigue formas innovadoras de sorprendente sonoridad y calidad versal. Con Volver al agua (2002-2006) se reeditan sus primeros libros ya descatalogados. En 2005 crea su trabajo más libre AnimaLhada (2005), un perfecto compendio de todas las facetas que domina el poeta. En noviembre de 2006 el Aute más intimista se desnuda de nuevo con su libro-disco Días de Amores.

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