Tuvimos que rozar el filo
De una inquietud amenazante
Si a tanta perfección llegábamos

Ha cerrado un instante el Tiempo su compuerta
Para que esta impecable perspectiva
Se muestre como única en el mundo
Con todo en su lugar en su luz en su orden
Sin que haya nada que pedirle
A sus distancias a sus coloridos
A sus silencios sus temperaturas
Sin nadie que haga olas o que ponga arrugas
En la tersura de su rostro

Y cuando ya la perfección inmóvil
Lo llena todo hasta los bordes
Se trasmuta de pronto
En una pura dicha sin mezcla y sin historia
En la mortal delicia
Del no se necesita nada más

Y entonces es cuando despierta
lejos
Casi inaudible
la pequeña alarma
De que la vida toda haya quedado presa
En esta perfección
Porque al final qué miedo
De que lo fuese todo esta belleza

Pero allá arriba en el trecho más inquieto
Del impasible cielo exacto
Han cruzado de pronto tres palomas
Sentimentales torpes casi injustificadas
Pero las tres volando hacia un después
Y ahora puede llegar también un perro
Y ponerse a husmear por los rincones
No fue éste el día finalmente
En que se habrían de cumplir los tiempos.

(De Llegar)

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