ABCD LAS ARTES Y LAS LETRAS
JOSÉ MARÍA POZUELOS YVANCOS – 19/01/08

En Enterrar a los muertos (2006), Ignacio Martínez de Pisón abandonó, aunque sólo en parte, el que había sido su peculiar mundo novelesco de historias familiares de la burguesía zaragozana, para afrontar su relato-testimonio del conocido como «caso Robles», episodio a la vez oscuro y esclarecedor de las intrigas vividas en las filas republicanas de la Guerra Civil. En Dientes de leche vuelve a la novela propiamente dicha, al mundo de ficción, y parece como si lo hiciera regresando a aquellas historias familiares de su anterior venero. Pero Enterrar a los muertos no ha ocurrido en vano.
En el fondo, le ha hecho cambiar su modo de novelar, y quizá la manera misma de concebir qué es una historia familiar. Porque lo que en esta novela cuenta, con una sobrecogedora capacidad de meter al lector en ella, hasta no querer dejarla, es la vida de una familia, la de Raffaele Cameroni, su mujer, Isabel, sus tres hijos, su nuera, Elisa, y su cuñada, Milagros, como si fuese la historia de muchas familias españolas desde la Guerra Civil hasta hoy. Pero lo hace porque le sirve para pasar por el espejo de la ficción episodios centrales de las evoluciones sociales contiguas a las familiares, de relaciones entre los jóvenes, de la resistencia política, de sus hábitos amatorios, y también de conflictos con y de los padres entre sí, durante la dictadura de Franco y hasta el fin de la transición.
Podría decirse que Martínez de Pisón ha querido juntar, y lo ha logrado, las grandes palabras con que la novela se inicia -heroísmo, futuro- con las pequeñas palabras como pan, barro, sudor (pág. 37) y luego piso, muebles, independencia, trabajo, etc. Pero habría que advertir que la palabra no dicha, aunque implícita a lo largo de toda la novela, sería libertad, durante tantas décadas en España una pequeña palabra proscrita: en las relaciones políticas, pero también en las matrimoniales, y en las de los padres e hijos, enfrentados con motivo de ella. La vida interior de esta novela declina la palabra libertad por todos sus poros, porque en el fondo funciona como una gran sinécdoque de toda una época, la que va desde el padre fascista y autoritario hasta la rebelión de la mujer y los hijos (…).

(Puedes leer la reseña completa en ABCD las artes y las letras).

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