REPORTAJE: 75 años de la Feria del Libro de Madrid

El triunfo de los ‘escondidos’

Gonzalo Hidalgo Bayal culmina su nuevo libro, que le ha llevado 20 años – El narrador simboliza al autor de culto alejado de las camarillas literarias

JESÚS RUIZ MANTILLA – Madrid – 12/06/2008

Gonzalo Hidalgo Bayal tiene la extraña costumbre de contar sus novelas por palabras y no por páginas. Lo achaca a una manía que se le pegó después de leer unos escritos de Nabokov. “Además, luego, con el sistema Word se me quedó ya grabada”. Pero es una explicación demasiado simple que esconde otra más real. Este novelista insólito y apartado de los círculos literarios (como Ramiro Pinilla o Antonio Pereira, otros escondidos), vive en Plasencia, donde enseña literatura en un instituto y donde rumia uno a uno cada vocablo como un orfebre antes de dejarlo escrito en el papel.

Lo demostró en Paradoja del interventor (Tusquets), una novela que según Rafael Conte era lo mejor que se había escrito en español en varios años. Vuelve a probarlo ahora con Campo de amapolas blancas: un largo relato que transporta al pozo de los sueños rotos.

La literatura para Gonzalo Hidalgo Bayal no es eso que se anuncia en televisión. Ni aquello por lo que se compite en 10 puestos al mejor postor. La literatura es una oración de mañanas largas, que uno reza en la sombra de una habitación silenciosa durante un día, un verano o 20 años, justo el tiempo que ha empleado este escritor encomendado a un mundo propio para terminar su más reciente novela: “Tiene 214.000 palabras”. Unos 600 folios, para que lo vaya entendiendo su editor (…).

(Puedes leer el reportaje completo en El País)

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