EL CULTURAL – 26/06/09

SANTOS SANZ VILLANUEVA

Desde que el relato criminal -superadas las barreras del gusto académico y las exclusiones ideológicas- entró en la normalidad literaria, ha alcanzado un esplendoroso estío (…).

En esta última manera se inscribe Contrarreloj, donde Eugenio Fuentes (Montehermoso, Cáceres, 1958) trae otra andanza de su pareja de investigadores, el detective privado Ricardo Cupido y su silencioso ayudante Alkalino. En esta ocasión el “caso” se sitúa en la más importante de las competiciones ciclistas, el Tour (…).

El marco de la acción, el Tour, es mucho más que un contexto; es un homenaje a este esforzado deporte (…). Sin duda, el autor comparte la admiración por el ciclismo y de una vivencia interiorizada sale una subyugante tensión narrativa. Algunos fragmentos elevan el tono descriptivo a las alturas de la épica.

No practica, sin embargo, Fuentes el idealismo del deporte de competición y coloca el asesinato en una problemática muy actual, el dopaje y los intereses que rodean estos acontecimientos. El gran reto de superarse queda así ensombrecido pero el autor se mueve con equilibrio entre lo genérico y lo circunstancial. Al crimen siguen más percances, y se forma una tupida trama de intriga que evoluciona con misterio y mantiene el suspense sin desfallecimiento hasta la resolución final. A la fuerza no desvelo los detalles. Lo que cuenta es el desarrollo de varias incógnitas y su inserción en un conflicto más amplio, las pasiones de la naturaleza humana, siempre débil pero con valores positivos. Este planteamiento de deliberada sencillez afecta también a la construcción de la novela. Los capítulos siguen las etapas de la carrera. Algunas incursiones en el pasado de los personajes, variada y atractiva galería, explican su proceder. La lengua es cuidadosa pero clara. Los párrafos, breves, salvo, con magnífico efecto, las páginas de prosa encadenada para dar plasticidad a la angustiosa subida al Tourmalet. No me convence una marca de fábrica de Fuentes, su falta de sensibilidad para lo coloquial.

Contrarreloj es una novela de muy gustosa lectura, entretenida y con fondo, un modelo de literatura de calidad para lectores comunes.

(Puedes leer la reseña completa en El Cultural)

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