En marzo de 1978 los donostiarras Fernando Aramburu, Álvaro Bermejo y José Félix del Hoyo deciden fundar algo llamado Renovación surrealista. Poco después ponen un anuncio en la prensa pidiendo surrealistas. La primera reunión se celebró en el bar Goya, allí mismo se inventaron el nombre de Cloc, que según Aramburu significaba «el ruido que hacen los garbanzos cuando caen desde un octavo piso sobre las cabezas huecas de los transeúntes».

Poco a poco fueron consiguiendo notoriedad en los medios de comunicación, ayudados por acciones como pintar El peine del viento, crear una surrealista radionovela, lanzar miles de esquelas por el Bulevard gritando ‘¡Viva la Coca-Cola!’ durante una campaña electoral, anunciar en la prensa el asesinato de sus miembros o presentar como propios unos versos de Neruda al concurso del Ateneo y llevarse el segundo premio. Treinta años después Bermejo, Aramburu y Francisco Javier Irazoki, que se unió a Cloc desde Lesaka, lanzan sus miradas hacia aquellos años en los que vivieron, según Bermejo, «la divertidísima sensación de tener el mundo cultural de San Sebastián en nuestras manos».

De los tres sólo el propio Bermejo sigue en Donostia. Aramburu vive en la ciudad alemana de Lippstadt e Irazoki reside en París. Los tres son respetados escritores con un buen número de libros publicados. Al pedirles una fotografía rápida de aquellos años, el resultado es positivo. Aramburu lo recuerda como «una experiencia juvenil estupenda. No sólo por el anecdotario descacharrante y las risas que todavía resuenan en mi recuerdo, sino porque me proporcionó a edad temprana ese tipo de lecciones que luego sirven para toda la vida. De esto soy consciente ahora. Entonces estaba ocupado en pasármelo bien. Me refiero a la idea de que las convenciones matan el arte, de que la rebeldía continuada es una forma de acomodo social, de la enorme utilidad moral de disentir de uno mismo o del sano rechazo de lo solemne».

(Del artículo “El surrealismo del grupo Cloc tomó al asalto San Sebastián hace treinta años”, publicado por Roberto Herrero en el Diario Vasco el 4 de mayo de 2008. Si quieres leerlo completo y ver las fotos, que no tiene desperdicio, no tienes más que pinchar aquí.)

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