EL CULTURAL – RICARDO SENABRE – 26/02/2010

No es una novedad la comprobación de que Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) figura por derecho propio en el exiguo elenco de los tres o cuatro narradores más destacados de estos años. La amplitud imaginativa y la variedad de sus creaciones, su precisión para insuflar interés en cualquier hecho que cuente, por minúsculo que sea, así como un lenguaje preciso con ecos del mejor español clásico, lo convierten en un escritor en nada asemejable a la mayoría de nuestros novelistas actuales. (…)

Así, este viaje resulta ser una fórmula dislocada del genérico libro de viajes convencional -sería más bien el relato itinerante de cómo se prepara un libro de viajes-, y, además, lo que al narrador interesa primordialmente no son los monumentos arquitectónicos, los recuerdos históricos o las manifestaciones artísticas, sino la estampa de su mujer con su cuaderno de notas, sucesos nimios, tipos pintorescos -esbozados a veces con brevedad e intensidad barojianas-, penalidades fisiológicas, disputas conyugales, comidas, percances anecdóticos. (…)

El narrador no es sólo socarrón y sarcástico porque su mujer lo acuse reiteradamente de ello, sino porque se refleja en su comportamiento y en su mirada sobre las cosas, que en Aramburu conserva un punto del candor infantil idóneo para contemplar sin prejuicios, valoraciones aprendidas o ideas previas. (…) Estupenda novela de un magnífico escritor.

(Puedes leer la reseña completa pinchando aquí.)

Anuncios