Lo que ahora siento al anhelar tu aroma

ya lo escribió Virgilio en un idioma
cuyo cadáver sigue en pie, es lo mismo
que a Paul Verlaine le hizo escribir
catorce versos dulces
para expresarnos toda su amargura.
Este temblor que asalta mi coraza
al recordar tu espalda
es como aquel que suscitó sonetos
de Shakespeare, epigramas de Calímaco,
torpes rimas adolescentes
con que alguien no alcanzaba a compartir
su abismo tan distinto, tan idéntico.
Has producido versos en todos los idiomas,
poemas míos que otros te escribieron
y que saben decirme
lo que ahora siento al anhelar tu aroma.

(En El Belvedere)

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