cuántas pajas nos hicimos, oh nadiushka,
mirando en las revistas prohibidas
tus tetas y tu culo,
tu cara de no importa lo que me hagas
no voy a sentir nada
si se cobrasen derechos de autor
por las pajas que has inspirado
te hubieses hecho millonaria a nuestra costa

y ahora, treinta años han pasado
y dicen los periódicos
que mendigas en las puertas traseras
de los supermercados,
peleas con una legión de zombies
por yogures caducados, fruta rota,
unos bistecs a punto del gusano,
dicen que vives olvidada de quien fuiste
y sospechan que vendes el cuerpo por dos duros
en una calle céntrica

debería ir a salvarte,
buscarte en la puerta trasera de algún supermercado
luchar contra los zombies
y obtener para ti las frutas menos corrompidas, los yogures
que caduquen mañana, los bistecs
que aún no sean un nido de gusanos
debería ir a decirte que recuerdo
las noches anchas en las que a escondidas
mirábamos tus fotos
deseábamos hundirnos en tu carne tensa
nadiushka
nuestro primer amor

deberíamos ir a darte
tus derechos de autor
por las cientos de pajas
que nos hicimos fantaseando
que venías a dejarte
morder las tetas
que hundiésemos la lengua entre tus piernas

y deberíamos prestarte el cuarto de invitados
servirte tres comidas cada día
y besarte en la frente cada noche
y darle una patada en la cabeza al tiempo
y a su eficaz aliada
la zafia realidad
en la que sólo eres la mendiga
que no se acuerda que un país entero
se masturbaba fantaseando con ella

(En Cháchara)

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