1 de enero. El mirlo de mi barrio
amanece cantando la misma partitura
de todas las mañanas.
Y el tonto que hay en mí piensa: «Infeliz, no sabe
que esta mañana es la del Año Nuevo».

(Calle arriba, con voz de piedra pómez,
Los Reyes De La Fiesta vuelven deslavazados,
todo -corbata, pelos serpentinas,
rímel y cucuruchos- fuera de sitio y mustio).

Y el listo que hay en mí piensa a su vez:
«Infeliz miguel d’ors: está pensando
que su mirlo no sabe
que esta mañana es algo extraordinario
-empieza un año nuevo-, y es él el que no entiende
el verdadero calendario; es él
el tonto que no sabe lo que sí sabe el mirlo:
que todas las mañanas
comienza un año nuevo y cada día
es algo de verdad extraordinario».

Poyo, 1-I-10

(En Sociedad limitada)

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