Ya no puedes más… Llegó
la hora de la despedida.
«Cómo se pasa la vida…»
Pronto caeré también yo.

Pero ahora que tú te quedas,
unos trozos de mi historia
-kilómetros de memoria-
quedan también en tus ruedas

No voy a olvidarte. Espero
que no se ofenda el Buen Dios
si al entregarte al desguace,

incansable compañero,
acompaño yo mi adiós
con un Requiescat in pace.

2-IV-11

(De Átomos y galaxias)

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