Hemos visto mil veces las películas.

Jugamos bajo el sol, en la azotea.

O celebramos allí algún cumpleaños.

O, en fin, nos limitamos a mirar

sencillamente el mundo desde arriba.

Por la ropa batiéndose

y el cabello revuelto

se deduce la fuerza

con que sopla el levante.

Están tomadas por mi padre en 16.

También por mi padrino en súper 8.

Por eso no aparecen.

Mi madre era muy joven, como ellos.

Me gustaba subir a esa terraza.

No ha dejado de ser mi paraíso.


 

De Más allá, Tánger

 

 

Anuncios