No sé si habrán reparado al entrar -porque el murmullo de las conversaciones suele acabar devorando cualquier otro sonido- en la música que ambientaba la sala antes de comenzar la presentación. Pertenecía al disco Evergreens, de la banda portuguesa The Soaked Lamb, de la que forma parte, como cantante y tocando la guitarra, el banjo, la armónica o el ukelele, el autor que nos visita esta noche, Afonso Cruz. Además, puede que se hayan fijado también, al menos de reojo, en las imágenes que se han proyectado en la pared del fondo hasta hace tan sólo unos instantes. Se trataba de dos cortometrajes de animación, el titulado Dois Diários e um Azulejo, basado en la obra del poeta portugués Mário de Sá Carneiro, amigo de Fernando Pessoa, y O Desalmado, episodio de la serie Histórias de Molero, inspirado, en ese caso, en la novela de otro escritor portugués, Dinis Machado. En los dos cortometrajes -les informo- ha trabajado también Afonso Cruz. Si, además, les digo que, como licenciado en Bellas Artes, ha ilustrado más de treinta libros para niños, que ha trabajado en televisión, tanto en publicidad como realizando animaciones para programas infantiles, y que, aparte de todo eso, escribe, lo que resulta casi una obviedad, encontrándonos, como nos encontramos, en una Aula de Literatura, se darán cuenta de que nuestro invitado de esta noche es una suerte de hombre orquesta de la cultura, alguien capaz de dictarle al ordenador capítulos de una novela mientras ensaya unos acordes con la guitarra, le da vueltas en la cabeza a un spot publicitario y esboza con los pies, si a tanto llega su pericia, personajes para un álbum infantil. Por eso, por esa condición de hombre polivalente, con múltiples facetas creativas, no se nos ocurría mejor colofón para las Jornadas Transfronterizas de Empresas Culturales, celebradas el jueves y viernes pasado en la ciudad, que esta sesión extraordinaria del Aula, visto que, como habrán podido comprobar, la obra de Afonso Cruz abarca casi todos los ámbitos que se abordaron en las distintas mesas de experiencia organizadas esos días y porque además, por si fuera poco, vive en Avis, una pequeña localidad del distrito de Portalegre, ciudad hermanada con la nuestra a través de ese curioso triángulo urbano de cuatro vértices llamado Triurbir, lo que hace aún más oportuna, si cabe, su participación hoy en el Aula.

Centrándonos ya en su labor como escritor, les diré que Afonso Cruz ha publicado, desde que en 2008, hace poco más de seis años, apareciera su primera novela, A Carne de Deus – Aventuras de Conrado Fortes e Lola Benites, un total de catorce obras de ficción, en una explosión de títulos sólo comparable a la provocada cuando Gonçalo M. Tavares -otro autor de nuestra Aula- decidió sacar a la luz su particular espólio, cuando decidió dar, de una vez, a la imprenta las decenas de cuentos, novelas y obras de difícil clasificación que había ido acumulando a lo largo años de escritura secreta en un café de Lisboa. La comparación con Tavares no es caprichosa, pues, como ha señalado el poeta, ensayista y traductor Antonio Sáez, experto en literatura portuguesa, Afonso Cruz “representa un cruce de caminos en la narrativa portuguesa actual: tiene algo del universo delicadamente pop e intimista de Valter Hugo Mãe, algo también del universalismo plenamente lusitano de Gonçalo M. Tavares y algo de la condición estética social de José Luís Peixoto”, y, de hecho, esos tres escritores mencionados integran, junto con João Tordo y nuestro invitado esta noche, Afonso Cruz, el quinteto de autores portugueses más sobresaliente de su generación.

No es mi intención enumerar toda la obra, ya extensa, de nuestro autor, pero sí me gustaría destacar su segundo libro publicado, la Enciclopédia da Estória Universal, de 2009, ganador del gran premio de relatos Camilo Castelo Branco, pues inaugura una serie de la que ya se han publicado cuatro entregas -la segunda, en 2012, subtitulada Recolha de Alexandria, la tercera, en 2013, bajo el epígrafe Arquivos de Dresner, y una cuarta, recién aparecida en Portugal, titulada Mar– y porque constituye la forma de expresión narrativa quizá más peculiar de Afonso Cruz. La serie Enciclopédia da Estória Universal, de la que tienen ustedes una buena muestra en el cuadernillo, está compuesta por textos disfrazados de artículos de un hipotético diccionario enciclopédico, unas veces aparentando citas procedentes de extrañas -o no tan extrañas- monografías, otras, aforismos, y otras, directamente, en forma de relatos. Los textos, ordenados alfabéticamente, se sitúan todos ellos en un maleable continuum que va desde la erudición a la más pura imaginación, y han sido perpetrados por el autor con tal pericia, y con un bagaje de lecturas tan amplio, que uno llega a dudar en más de una ocasión, sobre todo cuando se topa con una cita o un aforismo, si es verdadero o falso, pues, para poner las cosas más difíciles aún, el autor tiene la costumbre de atribuir muchos de esas piezas narrativas a autores unas veces reales, otras inventados, sin que el hecho de mencionar, en algunos casos, a pensadores conocidos, como Séneca o Nicolás de Cusa, garantice nunca del todo la veracidad del artículo.

En relación con este sutil juego entre verdad y mentira, entre erudición e imaginación, Afonso Cruz ha dicho en alguna entrevista que “una de las situaciones que vuelve todo más verosímil es cuando hay testimonios, y cuando hay otras personas que comentan el trabajo de otras personas. Por ejemplo –sigue diciendo el autor- si un estudiante cualquiera tomase la Enciclopédia da Estória Universal (…) creyendo que es verdad e hiciese un trabajo académico, de repente comenzaría a ser verdad”.

El más obvio antecedente de este juego literario es, desde luego, Jorge Luis Borges, autor de obras de vocación enciclopédica tan conocidas como el Libro de arena o la Historia Universal de la Infamia y célebre por su habilidad para inventar mitos, mundos y laberintos, sólo que mientras Borges, por inseguridad o pereza, no llegó a dar nunca del todo el salto a la novela, Afonso Cruz no rehúye el relato de largo aliento y, de hecho, ha escrito varios, estableciendo, además, para reforzar la apariencia de veracidad, curiosos caminos de ida y vuelta entre sus novelas y relatos, pues sus novelas parecen a menudo el desarrollo o la consecuencia lógica de alguna de sus ingeniosas entradas enciclopédicas, y, en sentido opuesto, personajes, o asuntos, que aparecen en alguna de las novelas pueden regresar o encontrar por primera vez su hueco en alguno de los apéndices de su interminable Enciclopédia. Así, por poner un par de ejemplos, Jesucristo bebía cerveza, su única novela publicada hasta la fecha en España, tiene un claro antecedente, aunque sea parcial, en el artículo “Cerveza fermentada filosóficamente”, que pueden ustedes encontrar en el cuadernillo bajo la letra c y que pertenece al primer volumen de la Enciclopédia de Estória Universal, mientras que, siguiendo el camino contrario, Samuel Toth, uno de los protagonistas de la novela A Boneca de Kokoschka, acaba apareciendo, como personaje secundario en “Tesoros encerrados en el mar”, otro de los textos del cuadernillo, que forma parte de la última entrega de la tan mencionada Enciclopédia, eso por no hablar de otros personajes, como Théophile Morel, Gunnar Helveg, Ari Caldeira, Agnese Guzman o Tal Azizi -referente fundamental en su última novela, Para Onde Vão os Guarda-Chuvas-, que entran y salen de sus libros como Pedro por su casa, y que lo mismo pueden hacer de secundarios en una novela, que protagonizar de pleno derecho un relato o aparecer citados como autores de una sospechosa cita bibliográfica.

De este modo, llevando y trayendo historias y personajes de libro en libro a través de aforismos, citas, artículos enciclopédicos, cuentos y novelas, Afonso Cruz ha ido construyendo un universo narrativo complejo, poliédrico, al que no son ajenas la matemática, la geometría, la lógica, la filosofía, la religión o la antropología, y en el que lo luso se entremezcla de la forma más natural con lo centroeuropeo, lo judío, lo musulmán, lo persa o lo hindú, todo ello como reflejo del desmesurado ámbito de intereses del autor, viajero cultural inagotable, un universo singular cuyas ramificaciones, me temo, van mucho más allá de lo estrictamente literario, lo soprepasan y alcanzan esos otros ámbitos en los que el autor es, también, autor, o artista, como son la música, el cine o las artes plásticas, pero de todo eso es mejor, creo yo, que nos hable el propio Afonso Cruz, este autor total a quien cedo con todo el gusto, deseando escucharle, la palabra.

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