“Ayer comí con Cecilia Alarcón, la viuda de Gabriel y Galán. Yo pensaba -¿ingenuidad o dureza de corazón por mi parte?- que una muerte anunciada y preparada durante nada menos que trece años ya no podía trastornarla. Me encontré, en cambio, con una mujer muy dulce, discreta, serena, pero tristísima: hablando de su marido se le humedecían constantemente los ojos. Una mujer que siente, que reflexiona, que escucha. Me conmovió.”

Laura FREIXAS, Una vida subterránea

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