incendiario“Marta Sanz res­ponde con cla­ri­vi­den­cia en No tan incen­dia­rio a la siguiente pre­gunta: ¿deben los suje­tos de izquierda revi­sar sus rela­cio­nes con la lite­ra­tura para que ésta se mues­tre más cohe­rente con la que está cayendo: con la que está cayendo sobre la socie­dad, sobre el escri­tor y la escri­tora, sobre el público lec­tor, sobre el libro? Aun­que este ensayo fun­da­men­tal de Peri­fé­rica vaya diri­gido a “suje­tos de izquierda”, si hablo de él aquí y si me dis­pongo ahora a ano­tar sus ideas fun­da­men­ta­les es por­que me parece que los axio­mas que maneja son de vali­dez uni­ver­sal y perenne. Esto es, que le valen a todo el mundo. Creo que un mínimo y nece­sa­rio sen­tido de res­pon­sa­bi­li­dad obliga hoy a cual­quier per­sona que escriba a pre­gun­tarse por la nece­si­dad de su escri­tura, por la rela­ción de su escri­tura con una socie­dad en situa­ción crí­tica; por cómo debe actuar su escri­tura para seguir siendo voz en la socie­dad de la que nace. El mínimo es preguntárselo.

¿Por qué diri­gir No tan incen­dia­rio a la gente de izquierda? Aven­turo que por­que ellos y ellas son los prin­ci­pa­les res­pon­sa­bles de la deriva mer­can­ti­lista pro­pia de la cul­tura desde la Tran­si­ción. De alguna forma, aque­llos que han sido nom­bra­dos repre­sen­tan­tes de esta cul­tura capi­ta­lista han de tener res­pon­sa­bi­li­dad en su erec­ción y cre­ci­miento: y los que están ahí, la fac­ción repre­sen­ta­tiva o visi­ble, son por lo gene­ral de izquier­das. (Por supuesto, hay mil izquier­das; pero si tuvié­ra­mos que ele­gir sólo entre izquier­das o dere­chas, o cen­tros, para refe­rir­nos a este grupo diría­mos izquier­das.) Ellos son los que han dejado que un sis­tema regido por valo­res mer­can­ti­les colo­nice el sis­tema lite­ra­rio –cul­tu­ral–: se apro­pie de los temas, de los sig­ni­fi­ca­dos (el Ejér­cito enemigo de Olmos hablaba de esto, tam­bién el Canino de Lant­hi­mos) y los bau­tice con su agua nueva. Dice Sanz: “Una usur­pa­ción de ese tamaño [se refiere a que la cadena Inter­eco­no­mía uti­li­zara como sin­to­nía y eslo­gan un poema de Celaya, can­tado por Paco Ibá­ñez], ¿podría ser objeto de denun­cia en una comi­sa­ría? (…) ¿el que trans­formó la ima­gen del Che en una cami­seta fue un admi­ra­dor de Ernesto Che Gue­vara o un hijo de puta?” (51). Ade­más, son estos suje­tos de izquierda los que, a pesar de todo, no están movién­dose para recu­pe­rar el sig­ni­fi­cado ori­gi­na­rio del mundo. Ellos son los que se man­tie­nen prác­ti­ca­mente imper­té­rri­tos (e incó­lu­mes, dicho sea de paso) en el poder. (…)”

(Puedes leer el artículo completo, de JAVIER GARCÍA CLAVEL, en la revista Koult.)

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