97884397320371Hace algunos meses se anunció a bombo y platillo en la prensa nacional la publicación de un libro de Elvira Navarro sobre la muerte de Adelaida García Morales, autora de El Sur, la novela que inspiró la célebre película de Víctor Erice, su exmarido, quien, a los pocos días, publicó en el diario El País un artículo a toda página en el que criticaba duramente el libro y acusaba a Elvira Navarro de falsear la vida de Adelaida, de ensuciar su imagen y de dañar, con ello, los sentimientos de su familia.
Movido no tanto por la polémica -sospechosa, como sucede a veces en estos casos, de no ser más que publicidad encubierta del grupo editorial- como por el interés por ambas escritoras, por Elvira Navarro y por Adelaida García Morales, acabé por leer el libro, que encontré interesante, y lo primero que debo decir es que no me parece que haya razón para tanta controversia, pues tanto la nota de la contraportada como las aclaraciones que contiene el libro dejan claro que se trata de una obra de ficción, que todo es falso, y que todo parte de un episodio, al parecer cierto aunque bastante borroso, en el que la escritora, que vivía en Dos Hermanas, habría acudido a una delegación de Igualdad pocos días antes de morir pidiendo cincuenta euros para poder viajar en autobús y visitar a su hijo en Madrid. A partir de esa anécdota -tampoco demasiado clara, como digo- Elvira Navarro traza dos historias paralelas, la de la concejala (en el libro, del área de cultura) que niega la ayuda a la escritora y que, al enterarse de su muerte, comienza a indagar en torno a ella con idea de hacerle un homenaje y salvar así su propia imagen, y la de una directora de cine que filma para un documental el debate entre varios personajes más o menos cercanos a la escritora fallecida.

A medida que uno avanza en la lectura va teniendo la sensación de que la primera historia, la de la concejala, acaba siendo una suerte de rememoración de El Sur, en la medida en que el personaje, al leer ese libro, acaba por evocar también -como ya hacía la protagonista de la novela de García Morales- la traumática relación con su padre, y de que la segunda historia, la de la realizadora -que es en buena medida un trasunto literario de la propia Elvira Navarro, expresando, hacia el final, respecto a la película que quiere rodar, las mismas dudas y reparos que seguramente tuvo la autora al escribir el libro-, se convierte, por el ambiente tenebroso, fantasmal, casi demoniaco, en una suerte de secuela de El silencio de las sirenas, con lo que, al final, lejos de ensuciar la imagen de Adelaida García Morales, el libro de Elvira Navarro le rinde homenaje, de una forma, eso sí, peculiar, recreando literariamente la atmósfera de sus dos novelas de más éxito y convirtiéndola, además, en personaje de lo que podría haber sido -salvando, claro, las distancias- uno de sus libros, una idea esta última que bien podría haber nacido del programa de radio A vivir, de Javier del Pino, de la necrológica dedicada en él, en su momento, a Adelaida García Morales y que Elvira Navarro reproduce íntegra al final del libro.

Porque hay que decir que casi una cuarta parte del libro está dedicada a testimonios, aclaraciones y créditos. En ella aparece transcrito el podcast del programa mencionado, pero también extractos de diferentes noticias en medios escritos sobre la muerte de la autora, dos correos electrónicos en los que una amiga habría contado a la escritora el triste episodio de los cincuenta euros y multitud de referencias a artículos periodísticos y páginas web de los que se habría servido Elvira Navarro para construir su historia. Esta última es, de todo el libro, la parte que más me desconcierta. No acabo de saber la razón de tantas explicaciones. Me parecerían superfluas si lo que la autora pretende -poniendo el parche antes de la herida- es dejar constancia de sus buenas intenciones, de su deseo de mentir -en la medida en que toda ficción es una mentira- pero no de calumniar, pues para eso habría bastado la nota de la contraportada y, quizá, una breve aclaración preliminar, y no ese exceso de información que acaba de poner en entredicho el valor del propio texto, pero si, por el contrario, la intención es la de poner todas las cartas sobre la mesa, ofreciendo al lector, en una suerte de work in progress, todos los materiales a partir de los cuales la escritora ha urdido la ficción, la propuesta me parece rica, novedosa y sumamente interesante, digna de ser analizada en talleres literarios y escuelas de escritura cuando se habla de cómo se construye una novela.

En definitiva, Los últimos días de Adelaida García Morales es un libro curioso e interesante que invita a leer, o a releer, a la autora de El Sur y de El silencio de las sirenas, y que no deja de suscitar dudas, dudas que uno puede tratar de resolver, directamente, leyéndolo, pero que también tendremos ocasión, quizá, de despejar el jueves, 23 de marzo, a las 20:00 horas, en la sala Verdugo, en la penúltima sesión del Aula de Literatura de este curso, a la que están todos ustedes invitados.

Juan Ramón SANTOS en PlanVE

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