El autor denuncia la apropiación del nombre de su exesposa, la escritora Adelaida García Morales, en la última novela de Elvira Navarro

1475153443_790435_1475153654_noticia_normal_recorte1A comienzos de septiembre tuve noticia de que se iba a publicar una “biografía” de Adelaida García Morales centrada en los días previos a su muerte. Además de sorprenderme, el asunto me produjo una cierta inquietud, ya que, como pude comprobar de inmediato, nadie se había puesto en contacto con los familiares y amigos de Adelaida. Ni en el pueblo de Dos Hermanas —en donde había vivido con su hijo mayor y falleció—, ni en Sevilla —en donde residen sus hermanos y sobrinos—, ni en Madrid —en donde vive su hijo menor—.
Tuve que recurrir a Internet para encontrar alguna información al respecto: en efecto, el libro existía. Se anunciaba bajo el título Los últimos días de Adelaida García Morales, había sido escrito por Elvira Navarro, lo editaba Literatura Random House y saldría a la venta el 22 de septiembre, la fecha exacta en que se cumplirían dos años de la muerte de Adelaida. No se trataba de una biografía, sino de “una suerte de falso documental en clave de ficción”; y, por lo leído, lo único real que contenía el texto era una anécdota protagonizada por Adelaida pocos días antes de morir, según la cual había acudido a la Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Dos Hermanas pidiendo 50 euros para poder ir a ver a su hijo en Madrid.
Al parecer, este triste episodio había sido el principal motivo por el que Elvira Navarro decidió escribir su libro, convirtiendo a Adelaida García Morales en protagonista absoluta del mismo. De ahí no solamente el título, sino también que en su portada figurase una foto coloreada de Adelaida (imagen que, por cierto, yo tomé en blanco y negro años atrás). Curiosamente, Navarro no tenía el menor problema en afirmar que no sabía nada sobre los últimos días de Adelaida García Morales (salvo la anécdota aludida) y que no había indagado sobre los mismos. Subrayaba que su libro no era una biografía, sino una ficción. Así las cosas, no pude evitar preguntarme con qué autoridad moral e intelectual se apropiaba Elvira Navarro del nombre y los apellidos de la escritora fallecida.
Dada mi condición de exmarido de Adelaida, y pensando en el hijo que ella y yo tuvimos, me preocupaba que el libro de Navarro incurriera en un uso vano de nuestros nombres. Intentando salir de dudas cuanto antes, y puesto que la obra no estaba aún a la venta, recurrí a un amigo que conocía a Elvira Navarro para que me hiciese llegar, si era posible, un ejemplar. Y así fue. (…)

Víctor ERICE

El País – Babelia, 3 de octubre de 2016

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