Para Alfonso, que inventa palabras.

portada-tecleo-en-vano1Mi suegra dice me se y te se, y asín, mientras la eternidad es una tarde de domingo atrapada en la mesa camilla de su casa.
Mi hijo pequeño dice sidericordia, y nos reímos. En el colegio estudia que los verbos indican acciones, y se buscan en el diccionario a través de los infinitivos. Ar, er, ir. También confiesa que confunde verbos y adjetivos, y que la lengua le aburre porque tiene que escribir renglones y renglones, y copiar los cuadros amarillos.
Mi madre no dice nada. Musita palabras sin sentido, o te mira fijamente intentando reconocer el camino de vuelta ya olvidado. A veces tose, o empieza a gemir y sobrevuela un conato de esperanza, que se diluye enseguida.
Mi hijo mayor escribe tqmuxo, y volveré trd. Bs.
Mi jefe dice reestructuración y objetivización adaptizada de contenidos actitudinales. Y luego plis, traime un café, porfa, enseñando unos dientes manchados de nicotina.
Durante el día, mi marido y yo cruzamos insultos y reproches, con el desafecto rápido de antiguos conocidos.
Por la noche, cuando todos duermen, hablo sola.
En el principio fue el Verbo, dicen.
Del final no dicen nada.
Porque estamos saciados de desprecios.
Sidericordia, señor, sidericordia.

 

Pilar GALÁN

Tecleo en vano

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