La labor más dura del escritor es tomar decisiones. Hay que decidir lo que se dice y lo que no, qué palabra llevar al texto y qué palabra excluir del mismo. La poesía es un juego con el silencio. Hay que utilizar las palabras justas, sólo las necesarias, palabras que surgen del lenguaje y se juntan entre ellas, como si se dijeran entre sí “Voi sapete chio v’amo”. Sabed que os amo.

Kirmen URIBE en Mientras tanto cógeme la mano

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